Listado de películas por orden alfabético

En este link podréis encontrar las películas por orden, y más adelante por géneros y temas. Si seguís teniendo problemas para enviar los comentarios, podréis hacerlo enviando un correo a esta dirección: pirumod666@hotmail.com, indicando en el asunto del mensaje la palabra BLOG y la película que queréis postear. Actualmente hay 114 películas comentadas. En este link encontraréis el meme Escenas para recordar Tal vez os interesen mis colaboraciones en Ponte Cine Aquéllos comentarios que ostenten un contenido manifiestamente ofensivo, injurioso o discriminatorio, así como contrarios a lo previsto en la legislación aplicable, serán eliminados lo antes posible.

sábado, 14 de mayo de 2011

Carlos Boyero y la novela negra

Me váis a disculpar que haga un pequeño alto en el camino, pero creo que ésta es la más sabia reflexión sobre la novela negra. Mucha atención a los nombres propios que se enumeran en el último párrafo para los que seáis amantes, como yo, de este género.

" Miro de reojo y a veces con descaro a la cada vez más escasa gente que lee libros (de papel, aclaro, los de verdad, no esa cosa impresa en una pantalla) en parques, aviones y trenes, intentando averiguar los títulos y los autores que logran su embeleso. Inevitablemente, también te formas una imagen probablemente inexacta, negociable o prejuiciosa de su personalidad en función de lo que devoran sus ojos. De vez en cuando, te topas con el milagro de observar en manos de esos extraños la literatura, el ensayo y la poesía que identificas con las sensaciones más fascinantes y profundas que te ha regalado la vida. Por supuesto, esos libros no responden a una moda (aunque existan modas muy gratas de seguir) ni van a alterar su intemporal existencia no haber figurado nunca en la lista de best sellers, aunque sería justo y necesario que el arte de los grandes escritores no solo les proporcionara gloria sino también millones.
Desde hace demasiado tiempo constato que la mayoría de esa gente porta tres libros que deben pesar un kilo cada uno y llevan idéntica firma. Ningún acertijo. La identidad del autor es obvia. Se llamaba Stieg Larsson. No le dio tiempo a disfrutar de su éxito. A mí también me resulta un escritor muy adictivo, especialmente en Los hombres que no amaban a las mujeres, reconozco como seductora invención la de esa bisexual liliputiense, solitaria y punki, en posesión de intransferibles e implacables códigos vitales, capaz de derrotar a los ogros más feroces con un arma tan diminuta como invencible llamada ordenador. Larsson es alguien que sabe narrar, crear tensión, enganchar al lector, aunque esa prosa no sea cegadora, no provoque convulsiones en el alma ni el ansia por releer su obra en breve o en largo tiempo, pero lo que encuentro entre inadmisible y tragicómico es que gran parte de sus innumerables fans confiese que Larsson les parece el maestro supremo de la novela negra, el género que más aman. Nadie puede poner en duda ese amor, pero sí desconfiar ligeramente de su exhaustivo conocimiento del género si consideran que lo más grande que le ha ocurrido al buceo por la oscuridad es el sueco que reinó después de muerto.
Seamos risueñamente serios. ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?, se preguntaba Raymond Carver. ¿De qué hablamos cuando hablamos de novela negra? De muchas y retorcidas cosas, que se pueden contar excelsamente, regular o mal. De las nada transparentes fronteras morales y metodologías entre ley y delincuencia, de turbiedad común en los conceptos del bien y del mal, del poder y su genética corrupción, de la certidumbre de que casi nada es lo que parece y la inquietante convivencia entre el blanco y el negro, de un aroma masticable. Que mogollón de escritores manejen esas claves y sientan auténtica vocación por la negrura no garantiza que sus personajes y lo que les ocurre tengan complejidad, ingenio y grandeza. Los lugares y frases comunes, la copia mezquina de los argumentos, la atmósfera y el estilo de los clásicos, los diálogos esforzadamente sarcásticos acostumbran a ser más irritantes de lo normal para los paladares educados ancestralmente en la mejor negrura cuando estos detectan impostura, plagio sin alma, clones grotescos.
Todo lo que no era un tal Dashiell Hammett, al que solo se le puede acusar de haber dejado prematuramente de escribir, que su obra sea tan corta. Entre sus muchos personajes memorables con infinita capacidad para liar a los peores y que se maten entre ellos, desde aquel tipo sin nombre que trabajaba como agente de La Continental y que desató una cosecha roja, al retorcido gánster con sentido de la amistad Ned Beaumont enredado en llaves de cristal, al detective con barbilla en forma de V y pinta de Satanás rubio llamado Sam Spade. Permanecerá en el consciente y subconsciente de cualquier enamorado del género por su búsqueda del halcón maltés (bendito sea usted por siempre, señor Bogart), pero Hammett le hizo debutar antes de esa novela y película legendaria, en los relatos Demasiados han vivido, Solo pueden colgarte una vez y Un tal Samuel Spade, reeditados ahora en España en un libro que merece ser guardado con mimo, Todos los casos de Sam Spade. Sospecho que ese individuo se parecía mucho a su creador, que los principios de ambos eran tan atípicos como irrenunciables, también que ambos acumulaban justificado veneno en la lengua e irremediable amargura. Se sabe de Hammett que nunca abandonó la copa ni su dignidad y que la tuberculosis nunca le abandonó, que fue más chulo que un ocho con los que había que serlo, con los repugnantes y todopoderosos cazadores de brujas. En el cine lo encarnó epidérmicamente Frederic Forrest bajo la dirección de un Wim Wenders afiliado al quiero y no puedo. También el maravilloso Jason Robards en Julia. Quiero pensar que Hammett se hubiera reconocido más en el segundo. En cualquier caso, la imagen del fibroso Hammett es puro cine. No la de Raymond Chandler, aquel ejecutivo de las petroleras que fumaba en pipa y que a los cuarenta y tantos tacos decidió que solo le interesaba escribir, beber y una esposa veinte años mayor que él. Era admirable en la primera de esas funciones, en una prosa tan inteligente como lírica. Hammett no era poético. Su escritura es dura, mordaz, escueta, ajena a la compasión y la autocompasión, llena de clima. Ambos construyen diálogos memorables, crean universos genuinos, chorrean estilo, manejan virtuosamente la ironía, permanecen como lo más grande que ha dado el género negro.
Marlowe y Spade han tenido, tienen y tendrán herederos tontos, dignos e incluso ilustres. A mí me caen muy bien el racional Lew Archer, el feligrés de Alcohólicos Anónimos Matt Scudder, el sufrido y tenaz Harry Bosch, las incurables cicatrices de esa atractiva pareja formada por Kenzie, el hijo del bombero sádico, y Gennaro, la nieta del mafioso, esa mujer tan dura que insólitamente permite a su marido que la apalee, y Charlie Parker, empeñado en enfrentarse a todos los invulnerables demonios de la tierra. También estoy convencido de que los alucinados y alucinantes James Ellroy y John Connolly (sí, ese al que alguna opinión prestigiosa ha calificado desdeñosamente su obra como "literatura de aeropuerto") escribirían extraordinariamente bien aunque se dedicaran al género rosa. Millennium tal vez sea el último negocio fastuoso del libro de papel. Pero eso no justifica coronar a Larsson como el Shakespeare de la novela negra."

jueves, 5 de mayo de 2011

Escenas para recordar

La Guionista reflexiva, autora del blog Reflexiones de una Guionista, ha tenido a bien nominarme para realizar un pequeño juego sobre cuáles considero que son las mejores escenas del cine en diferentes apartados: la más graciosa, triste, alegre, agridulce, rara, perturbadora, suspense, aterradora, romántica, el mejor diálogo, mejor escena sin diálogo, mejor escena de pelea, mejor escena musical, mejor baile, mejor discurso, mejor comienzo, mejor muerte, mejor clímax, mejor final, la escena que jamás debió ser filmada y la mejor escena de la Historia del Cine.

De acuerdo con las instrucciones de la Guionista, debo enviar una invitación a otros 5 bloggers para que realicen sus propias listas, si les apetece, siempre sin compromiso: se la enviaré a Cutlas (de Amigos del cine), a Wittman (de Visión alternativa del cine bélico), Von Kleist también queda nominado (de La Segunda Guerra Mundial en el cine), nomino a Hada (de We are part of the solution) y por último nomino a anna van anna (de Little van anna underground).

Es curioso que, mientras hacía la selección, me he dado cuenta de que es un perfecto ejemplo de lo que me gusta ver en el cine, con lo que disfruto como un niño. Me ha salido involuntariamente la verdad.

Como digo no hace falta que se meta a esta tarea quien no tenga muchas ganas de hacerlo. Quizás lo primero que tenga que advertir es que he elegido éstas 21 escenas como perfectamente podría haber elegido otras 21 al día siguiente. En cualquier caso, mi selección ha sido la siguiente:



ESCENA MÁS GRACIOSA

En este caso me pasa un poco lo mismo que me ocurrirá con la escena más alegre, porque El secreto de sus ojos no es para nada una película graciosa, es triste, sobre la pérdida y el amor, y cómo la memoria juega un papel crucial en nuestras vidas. Recuerdo ese "estado de amor permanente" del que hablaba Ricardo Darín para describir lo que había visto en la estación de trenes. Pero es que Campanella tiene la gran virtud de contar cualquier cosa dotándolo de un punto de vista cómico, como lo es ésta imágen en que el jefe de los protagonistas los pilla haciendo lo que no deben, sintiéndose como un "reverendo boludo".




ESCENA MÁS ALEGRE


La verdad es que no se me ocurría bien qué escena elegir, y La Vida es bella bien podría entrar en la categoría de "agridulce", pero dado que hablamos de escenas y no de películas en concreto me quedaría gustosamente con aquél magnífico "Buenos días princesa!" que nos regala Roberto Benigni durante toda la película. Es una película triste, pero no deja de animarnos a vivir y seguir luchando aún en los peores momentos y frente a las más grandes adversidades, porque "la vida es bella" a pesar de todo.




ESCENA MÁS TRISTE


Iba a escoger cualquier escena de las películas Man on the Moon o Patch Addams, pues creo que son terriblemente lacrimógenas, cuando de repente recordé aquél Kevin Spacey de American Beauty pidiéndonos que, por favor, no estuviésemos triste por él, que en ese momento por fin había entendido qué es lo que iba mal con su vida, y había logrado estar en paz. Mientras hablaba se veía cómo una bolsa de plástico, de lo más normal, se negaba a posarse en el suelo mientras es atizada por el viento sin piedad, y son unas imágenes que, desde la primera vez que pude atender esta preciosa historia, no han dejado de transmitirme una profunda tristeza.




ESCENA MÁS AGRIDULCE


Otro pequeño guiño a Campanella en su El hijo de la novia, toda ella una película agridulce, como agridulces son todas las historias de las que se ha encargado el director. Lo cierto es que tiene sentido porque, ¿qué es la vida sino una sucesión de momentos tristes y alegres?. Si tuviese que elegir una escena, aunque no faltan precisamente, sería el momento de la boda en el que la madre pregunta a Eduardo Blanco si quiere un polvorón (curiosamente un amigo coincide en que este momento es el digno de recordar, también).





ESCENA MÁS RARA

Reconozco que Los Soprano es una serie de televisión, no una película, y que se me ve mucho el plumero en este pequeño homenaje que le quiero hacer. Pero es que a lo largo de sus 6 temporadas podríamos encontrar sin duda escenas para cada una de las categorías de este especial. En este caso, yo prefiero quedarme con aquéllos cariñosos patitos que Tony Soprano siente el deber de proteger en su piscina.





ESCENA MÁS PERTURBADORA

Si hay un director perturbador de verdad, o perturbado según se mire, ese es Michael Haneke, sobre todo en La cinta blanca. Aunque reconozco que en esta categoría lo primero que me vino a la cabeza fue la imagen de los niños y el escorpión de Grupo Salvaje. Pero será por fotogramas perturbadores en el mundo del cine, y éste en concreto es la clave para desvelar lo qué está ocurriendo en ese pueblo germano, encuadrado en el discurso que el reverendo suelta a su hijo y la mirada de éste durante toda la secuencia. Creo que es de las escenas que más me han impactado.





MEJOR ESCENA DE SUSPENSE

Al hablar del suspense, casi en cualquier ámbito pero sobre todo en el cine, no podemos más que aludir a la figura de uno de los indiscutiblemente más grandes directores de todos los tiempos, pasados, presentes y futuros: Alfred Hitchcock. Y, por supuesto, a su obra más famosa, Psicosis. En concreto pretendía subir la imagen de la casa en la oscuridad y la silueta de una vigilante mujer en la ventana, pero no la he encontrado, aunque estoy seguro de que todos sabéis a qué momento me refiero.





ESCENA MÁS ATERRADORA

La matanza de Texas supuso varias cosas para el momento en el que se estrenó, pero posiblemente la más importante de todas ellas fue afirmar que se podía hacer cine de terror de calidad, con una historia interesante, escenas desquiciantes y su justa parte gore. No todo iba a ser casquería sin ningún sentido. Y esta peli lo demostró. Todavía me entran escalofríos cuando recuerdo a Leatherface persiguiendo en la oscuridad del bosque al pobre desdichado en silla de ruedas y el ruido de la motosierra de fondo.
La escena que pretendía subir era aquélla en la que la chica intenta huir de la casa, llegando a salir por la puerta principal, momento en que dos enormes brazos la rodean de la cintura y se la llevan para adentro, es genial.
Recordar que la peli se basa en hechos reales, en el asesino norteamericano Ed Gein.





ESCENA MÁS ROMÁNTICA

Cuando le dije a un par de allegados que iba a elegir L.A. Confidential para enmarcar la escena más romántica, éstos no pudieron más que elevar una ceja valorando si estaba quedándome con ellos. Nada más lejos de la realidad. La historia entre Russell Crowe y Kim Basinger (maravillosa Kim) es de las más conmovedoras y viscerales que he visto nunca, tiene absolutamente de todo. Pero para no hacer más larga esta entrada de lo que ya es, me voy a limitar a recordar un diálogo entre ambos que lo dice todo:

- Es la primera persona que no me dice que me parezco a Verónica Lake.

- Usted es más guapa que Veronica Lake.

Sencillamente brutal.





MEJOR DIÁLOGO

Yo también opino que los mejores diálogos en el cine son los de las cintas de género negro, los más inteligentes, casi siempre un duelo de astucia con el espectador. Y, en este sentido, El sueño eterno es una cátedra sobre el cine negro bien hecho, con dos actorazos que se lanzan dardos el uno al otro en milésimas de segundo, casi sin dar tiempo al espectador de entender el hilo de la conversación.





MEJOR ESCENA SIN DIÁLOGO

No ha sido nada fácil elegir entre las diversas opciones, posiblemente hubiese sido mejor elección aquél final crepuscular de Amores Perros. Pero he elegido Two Lovers porque toda la película son momentos de este tipo, silencios y miradas que nos hablan más de los personajes que los momentos de diálogo. En concreto, creo que elijo la secuencia en la que el protagonista se va de casa para acabar en la playa, donde un misterioso guante llega a sus pies, con lo que supone esto para la historia.





MEJOR ESCENA DE PELEA

Esta categoría tampoco me ha resultado nada fácil. Por un lado, mi primera opción fue recurrir a Promesas del Este con la magnífica pelea entre los dos asesinos rusos y Viggo Mortensen en la sauna, porque creo que es sorprendentemente realista. Son tres animales que luchan por sobrevivir, conscientes de que sólo lo hará uno. Pero he recordado que esa misma argumentación la podía aplicar a una peli del gran maestro Alfred, en concreto a La cortina rasgada, en la que un hombre normal, un profesor, debe pelearse con un agente de la KGB. Si tenéis oportunidad de revisarla veréis que la coreografía y los movimientos son totalmente acertados, porque es lo que haría una persona que no sabe pegarse y lucha por vivir a toda costa.





MEJOR ESCENA MUSICAL

En este caso no voy a elegir una escena en especial, porque toda la película Hair perfectamente podría ganar el premio al mejor musical. Las escenas de conjunto con cientos de extras, y esa crítica pacifista a Vietnam hablan por sí solos. Por cierto que sólo por ver a John Savage melena al viento merece la pena.





MEJOR ESCENA DE BAILE

A mí tampoco me gustan especialmente los musicales, he visto poquísimos, pero hay uno que me parece una de las mejores películas que nunca se hayan hecho, en todos los sentidos posibles. Cantando bajo la lluvia cuenta posiblemente con muchas de las mejores canciones y escenas de baile que jamás se hayan rodado. Es un auténtico espectáculo a lo Hollywood, que por otro lado es lo que también intenta parodiar y, dado que la Guionista se quedó con el singing in the rain, yo no puedo más que acercarme al muy especial para mí "Haz reir" del también genio Donald O´connor.





MEJOR DISCURSO

Creo que es de las categorías en las que menos he tenido que comerme la cabeza para elegir una escena, aunque tampoco es para tirar cohetes dado que Novecento es de mis películas preferidas de siempre. El discurso es sin duda aquél final en el que Depardieu (qué actor!) se desgasta la lengua para salvar al señorito dueño de las tierras de las hordas de campesinos que han visto finalizada la II GM, diciendo aquello de "¿¡ pero no os dáis cuenta?!, ¡el patrón ya ha muerto!". El discurso me parece brutal, como brutal es toda la película.





MEJOR COMIENZO

No soy para nada un amante de Amelie, mucho menos de Audrey Tautou, no me parece la mejor película de la Historia ni creo que sea lo más original que he visto en mi vida, aunque tampoco soy de sus detractores más acérrimos. Pero sí creo que su comienzo es de los más bonitos, sencillos y entrañables que he visto nunca, con aquellas descripciones precisas sobre lo que les gusta y detestan sus padres y ella misma, es como un cuento de fantasía.





MEJOR MUERTE

Esta categoría para un amante del cine bélico, del western y del negro es como si le preguntan a quien quiere más ¿a papá o a mamá?. Pero he de decantarme por El Padrino Parte 1, en concreto por la muerte de James Caan, porque recuerdo que quedé tremendamente impactado por lo que se podía hacer con una cámara y un montón de salsa de tomate. La vi cuando era pequeño, ni si quiera sabía lo que suponía El Padrino para el cine, ni lo que me esperaba, cuando apareció una de las primeras muertes violentas. En ese momento supe que me gustaba el cine, que disfrutaba especialmente con ello, y más con el género negro.





MEJOR CLÍMAX

Ésta es otra categoría envenedada. He elegido la muerte del Sgt Elías en Platoon porque esta película supuso de las mejores filmaciones (que no películas) sobre la Guerra del Vietnam, en la que su director combatió. Creo que toda la secuencia en la que muere Elías es de los mejores momentos como cineasta de Stone, nos fotografía la muerte segundo a segundo de un personaje al que prácticamente no nos hemos podido acercar demasiado, pero al que lloramos con sinceridad. Es la imagen de que en una guerra los malos no tienen que estar necesariamente en el otro bando.





MEJOR FINAL

En esta categoría podría haber elegido cientos de finales, de géneros diferentes, pero he querido hacerle un guiño especial al negro, que es donde me siento como pez en el agua. Y he elegido el final de Tony Montana en Scarface porque posiblemente es de los finales que más han marcado a una generación, porque Al Pacino está sublime (más que en El Padrino) y porque Tony no podía terminar de otra manera. Y el espectador lo sabe, que es lo mejor de todo, porque el gran éxito del director es sorprendernos con escenas de ese tipo, a pesar de que desde el minuto 5 de película sabemos lo que le ocurrirá.





LA ESCENA QUE JAMÁS DEBIÓ SER FILMADA


Yo, como la Guionista, tampoco creo en la censura para nada. No creo que debamos eliminar o anular la cultura, porque es un camino muy peligroso que puede desembocar en ciertas formas de autoritarismo. Pero también creo que en el arte, y en el cine como arte, no todo vale. Creo que escenas de ultra-violencia, violaciones explícitas, sexo duro, pueden estar dentro de unos límites más o menos difusos, pero desde luego creo que la violación de un recién nacido, en A serbian film, ante las cámaras se pasa totalmente de lo permitido. Y si no lo denunciamos, abre la veda a cosas aún peores.
Bien es verdad que podría haber elegido escenas de La naranja mecánica, Holocausto canibal o incluso de El nacimiento de una nación, pero no creo que ninguna de ellas le llegue a este film en términos de truculencia.





LA MEJOR ESCENA DE LA HISTORIA DEL CINE

Sin duda acepto que hay muchísimas escenas mejores que esta para elegir la mejor del cine, es muy osado, todo caso, atreverse a responder la pregunta. He elegido el Nosferatu de Murnau porque creo que debemos recordar quiénes empezaron con esto e influyeron a generaciones posteriores, desde Truffaut a Hitchcock. Además, creo que es una de las escenas más conocidas y generalizadas, la de aquella sinuosa sombra que va acercándose por la escalera, de las primeras imágenes que vi de pequeñito cuando todavía no podía hacerme una idea de lo que era "eso del cine".













domingo, 1 de mayo de 2011

Crematorio






" Cuando eres poderoso dejas de ser todo lo demás "



Navegando por la red me encontré con numerosas páginas que hablaban sobre el fenómeno Crematorio, unas elevándola a las alturas y otros despreciando su cinismo. Una de ellas creo que refleja a la perfección lo que la gran mayoría de los espectadores de Crematorio hemos pensado al terminar el 7º y último capítulo: ¿y ahora qué?. Porque esa es la sensación que te deja, un vacío similar al que uno siente al acabar series como Los Soprano, The Wire, El Ala Oeste de la Casa Blanca, etc, porque esta también es una de esas películas de 7 horas.

Supone el segundo proyecto de producción propia que ha llevado a cabo Canal + (después de ¿Qué fue de Jorge Sanz?) para demostrar que no son líderes sólamente en retransmisión y realización de partidos de fútbol en España, sino que encabezan sin lugar a dudas las series de mayor calidad en los últimos 20 años. Demuestran que hacer una serie entretenida, interesante, con un mensaje que nos revuelva un poco las tripas y con muchísima calidad no está reñido con el éxito o los presupuestos. Y todo ello encabezado por un reparto de auténtico lujo: la interpretación de Pepe Sancho es sencillamente brutal, demostrando una vez que este tipo de papeles le van como anillo al dedo. No es sorprendente porque sabemos que son sus personajes, pero no deja de ser una interpretación meritoria y estelar.
Pero es que Juana Acosta, Pau Durá (soberbio), Alicia Borrachero, absolutamente TODOS los protagonistas y secundarios de esta historia están de matrícula de honor. Es una alegría poder llevarse a los ojos un trabajo de gran calidad hecho en nuestras fronteras.

La serie adapta libremente la novela homónima de Rafael Chirbes que comienza con la muerte de Matías Bertomeu, uno de aquéllos ideólogos y revolucionarios de la Transición que terminó viviendo su vida en una finca del ficticio pueblo de Misent. Con esta excusa aparecerá a la palestra la figura de su hermano, el promotor, constructor y arquitecto Rubén Bertomeu (Pepe Sancho), quien se ha encargado de construir masivamente por encima de todo y todos, siendo uno de los causantes de esos esperpénticos escenarios de cemento que asolan el levante español. Para llevar a cabo esto, y amasar todo el poder al que aspira, se ha encargado de realizar una complicada red de influencias a su alrededor, envolviendo todos los poderes fácticos de la localidad: desde al concejal de urbanismo y los políticos de turno en Madrid, hasta la mafia rusa.

La serie nos contará cómo ascendió hasta el pedestal en el que se encuentra, utilizando a familiares y a amigos como testaferros para conseguirlo, sin mancharse las manos en ningún momento, y de cómo se acercará inexorablemente su caída.

Y es que hablamos de un ficticio pueblo mediterráneo como Misent, pero podríamos estar hablando de Benidorm (dónde se encuentran los exteriores de la serie) Valencia, Marbella, etc. Estamos hablando de aquellas poblaciones que con la llegada de la Democracia a España proliferaron montones de constructores sin escrúpulos que se aprovecharon de sus relaciones con la política para construir y tejer redes de blanqueo de dinero negro.

En definitiva, es un buen reflejo de lo que ha sido España en los últimos años, de las tramas de relaciones clientelares que han habido en las capitales de provincia y los pueblos del mediterráneo, de las relaciones caciquiles del Franquismo transportadas a la Democracia, lo que transmite una sensación terriblemente desoladora ante el poder que tiene el dinero para poder adaptarse a todos los terrenos en los que se abone.

Destacar también la dificultad en la adaptación de la novela de Chirbes, ya que está estructurada a base de monólogos interiores y flashbacks (lo que se percibe en la serie), de modo que es terriblemente complicado dotar a esta historia de un dinamismo necesario para la televisión. Bravo para los dos guionistas, sin olvidar que el director ya se encargó hace unos años de La noche de los girasoles, magnífica cinta negra estructurada a base de capítulos y flashbacks.

En definitiva, la pregunta que nos hacemos al terminar el 7º episodio "y ahora qué" viene muy a cuento porque... ¿se mantendrá este nivel a partir de ahora? ¿serán capaces de realizar series de este calibre en lo sucesivo? ¿o tendremos que conformarnos con las típicas comedias ligeras o adolescentes? Sea lo que sea, seguro que no tardará en llegar. Mientras tanto no dudéis en disfrutar de esta pequeña joya.

Por último, si os interesa la entrada podéis visitar la interesante crítica de la Guionista Reflexiva.

lunes, 18 de abril de 2011

El desafío: Frost contra Nixon (Frost/Nixon)






" Será un gran desafío "



En 2008 no tuve oportunidad de ver una de las más interesantes películas que se estrenaron por aquél entonces, nominada a numerosas candidaturas de distintos galardones y que, sorprendentemente, no pudo hacerse con muchos de ellos. El desafío: Frost contra Nixon nos traslada al verano de 1977 de la mano de Ron Howard para contarnos uno de los momentos más importantes en la historia política reciente de los EEUU.

No nos referimos a otra cosa que a la primera entrevista que concedió Richard M. Nixon (Frank Langella) tras su dimisión de la presidencia de los EEUU, tras estar un par de años retirado en su lujoso chalet de California. Gracias a sus influencias en los mundillos de Hollywood logrará aprovechar una oportunidad única: intentar lavar su imagen mediante una entrevista "ligera" con uno de los periodistas más frívolos y showmans del momento, el inglés David Frost (Michael Sheen). En esos momentos goza de popularidad en Londres y Sidney gracias a sus late nights con estrellas de poca monta y espectáculos circenses, pero su ambición no le abandonará hasta intentar triunfar en Nueva York, y para ello no se le ocurre nada mejor que ser el primer periodista en entrevistar a Richard Nixon tras el escándalo Watergate que propició su dimisión.

Como vemos desde un principio las motivaciones de los protagonistas son bien distintas y encontradas:

Nixon: intenta por todos los medios lavar su imagen para poder volver a la política en Washington, apoyado por su ayudante personal desde los tiempos de la Casa Blanca, Jack Brennan (Kevin Bacon).

David Frost: lejos de intentar llevar a cabo el juicio que nunca tuvo en su contra Nixon, lo que pretende es conseguir el éxito que ya obtuvo y perdió anteriormente en Nueva York. Es un hombre sin motivaciones políticas, frívolo por naturaleza que ve en Nixon su trampolín a la Historia (como así fue).

El equipo de Frost: está conformado por John Birt (Matthew Macfadyen) el productor de David, también Bob Zelnick (Oliver Platt) y James Reston (Sam Rockwell) cuyo interés es llevar a Nixon al paredón que consiguió eludir, primero con el coágulo en sus pulmones que le evitó comparecer ante la Comisión de investigación, y después por el indulto que el presidente Ford le otorgó por todos los posibles crímenes que hubiese cometido durante su mandato.

Con esta exposición no es difícil atisbar las enfrentamientos dialécticos que se producirán entre todos los protagonistas, aunque el realmente importante será la partida de ajedrez que disputarán Frost y Nixon durante las 4 entrevistas que grabarán a lo largo de la película. Es en estas imágenes donde Langella desplegará una actuación sublime del ex presidente que sorprende por su ausencia de galardón.

La historia es la adaptación de una obra de teatro homónima de Peter Morgan que se basaba en las 4 entrevistas. Como podemos ver tiene un trasunto histórico, ya que las entrevistas se produjeron como narra la cinta, así como el resultado final. Las entrevistas obtuvieron un récord de audiencia jamás superado, unos 45 millones de espectadores, y supusieron la cumbre para Frost y el olvido para Nixon, que moriría de un derrame cerebral allá en 1994.

Tampoco hay que obviar los toques de humor que aligeran el tono dramático de la película, perfectamente incorporados para no perder el norte respecto de la historia que se nos está contando. Y creo que, a pesar de que todo el reparto está espléndido, son muchos secundarios bastante conocidos, y Sheen es un verdadero actorazo a nivel británico sobre todo, el principal activo de la cinta es Langella con su magistral interpretación de Richard Nixon. Los silencios, sus gestos, sus idas de cabeza, sus disgresiones ante las cámaras nos dejan una actuación realmente memorable y altamente recomendable. Es el motivo de esta crítica.

No todos los personajes experimentan una evolución notable, respeco de los dos titanes, Frost y Nixon, el primero logrará despertar de su letargo gracias a una conversación telefónica nocturna con el segundo, sacando las garras y demostrando que puede ser un buen periodista de investigación y no solo una cara bonita con un coche caro.
Nixon en cambio quedará estancado en su paranoia, sus prejuicios y complejos sin lograr avanzar, incluso más bien retrocede unos cuantos pasos.

Prefiero no tocar el tema del Watergate para dejárselo a todo thriller político conocido por todos, y estoy convencido de que tendremos tiempo de volver sobre la figura de Richard Nixon de la mano de Anthony Hopkins, en una interpretación menos creíble que la de Langella para mi gusto, a pesar de que Hopkins sea todo un maestro.

Una película muy recomendable, hechos verídicos y buen cine.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Los cuatro jinetes del Apocalipsis (The four horseman of the Apocalypsis)





" Allá cabalgan... peste, guerra, hambre y muerte "




En 1962 Vicente Minnelli llevó a cabo la adaptación de la novela homónima de Vicente Blasco Ibáñez para retratar esa misma situación en el marco inmejorable de la II Guerra Mundial. Para ello contó con las interpretaciones de un genial Glenn Ford, Charles Boyer, Paul Lukas y la sueca Ingrid Thulin (famosa por ser la actriz fetiche en numerosas películas de Bergman).

Nos encontramos a finales de los años 30 en Argentina, asistiendo a la ruptura familiar entre hermanos, sobrinos y nietos, pues unos decidirán luchar por el Tercer Reich mientras los otros deciden mantenerse neutrales en París, lo que conllevará la muerte del patriarca Madariaga de un ataque al corazón. Pero antes de morir no perderá la oportunidad de profetizar la llegada de Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis y el panorama de muerte y destrucción que sembrarán.
Cual visión apocalíptica, esto será el preámbulo que desencadenará la II GM en Europa, aprovechado por el film para narrar las circunstancias y vicisitudes que soportará esta familia a lo largo de la contienda.

De esta forma asistiremos a la ocupación nazi de Francia, más concretamente de París, y cómo parte de la familia intenta sobrevivir gracias a los contactos que mantiene la otra parte entre los altos jerifaltes nazis.

Paralelamente podremos atender a la historia de amor que surge entre Glenn Ford e Ingrid Thulin, esposa del director de un periódico muy activo en la lucha antifascista que partirá al frente belga para combatir a los nazis, momento en el que se producirá el affaire entre los dos primeros.

La historia no es que sea especialmente original, en el sentido de que no nos cuenta nada que no sepamos ya de la II GM, o de la ocupación en París. El principal activo supone que la historia original es de Vicente Blasco Ibáñez y que su mensaje puede ser adaptado a toda época y conflicto. La dirección es digna de interés, pasa de unas escenas alegres y luminosas a otras sórdidas y oscuras por los callejones de París en los que lucha la Resistencia. Esto nos dejará momentos realmente interesantes, como la huida por el metro de París o la resolución final de la historia.

Desde un punto de vista más personal tenemos varios puntos curiosos:

Por un lado, las relaciones paterno-filiales entre un hijo que se cree un abúlico en temas de compromiso político, así como el complejo de culpa de un padre que no supo estar a la altura en la 1º GM. Y, por otro lado, una hija que se compromete desde el primer momento aunque eso pueda costarle la vida. Estas circunstancias se ven representadas de forma antitética en la otra parte de la película, y lo realmente revelador de esto es que al final las dos acabarán de la misma forma. Es el mensaje didáctico que Ibáñez pretendía mostrar en su novela y que Minnelli sabe traer a estos tiempos.

Por otro lado, uno de los puntos que me parecen más interesantes, y que habría que trasladar a estos años que vivimos tan combulsos, es el del compromiso que una persona debe adquirir en determinados momentos de la Historia. Sobre cómo nos inhibimos por no buscar problemas "innecesarios", lo que no hace sino agravar la situación y forzarnos a realizar hechos dramáticos y extraordinarios. En este sentido cabe recoger el alegato de Stéphane Hessel, Indignáos, que llama a la rebelión (pacífica) contra los mercados ante la indiferencia de la juventud en general.

El interés que puede tener la película es muy relativo: como ya hemos visto, la historia no es que de para mucho en términos de cine bélico, el que esté interesado en la ocupación de París puede disfrutarla bastante, pero también tenemos en la mesa Arde París. En este sentido, sin duda su punto fuerte resalta en la evolución de esas relaciones familiares y en el mensaje de la película, que no nos descubre nada del otro jueves. Glenn Ford nunca es prescindible y la dirección de Minnelli se hace agradable.

También podéis leer al respecto la interesante crítica de Ethan
O quizás también podéis leer el punto de vista de la crítica de Von Kleist

lunes, 7 de marzo de 2011

Hijos de la anarquía (Sons of Anarchy)





" Sobre todo, hay que proteger el club "



Estoy a puntito de terminar la 3º y última temporada de Hijos de la Anarquía, y no veo un mejor momento para hacer una pequeña aproximación a esta magnífica serie de Harleys, balas y rock ´n´ roll. Poco tiempo después de acabar Los Soprano, todo el mundo se preguntaba qué serie tomaría el relevo de esas viejas historias enloquecidas y cuasi surrealistas de gangsteres en las que no hay un solo protagonista al que podamos considerar "el bueno", sino que todos ellos son unos simpáticos (no tan simpáticos a veces) maleantes que nos hacen preguntarnos si no estaremos perdiendo el norte un poco con esto de la violencia gratuita. Pues bien, esa serie es Sons of Anarchy.

Se estrenó en 2008 para contarnos la vida en el ficticio pueblo de Charming, en California, donde un club de moteros (MC) se dedica al tráfico de armas con bandas de afroamericanos (Nueves), a la vez que trata de evitar los constantes enfrentamientos con los chicanos (Mayans) y los arios (Nords). En este contexto aparecerá la figura de Jax Teller, hijo de uno de los 9 fundadores de la banda, John Teller, y mano derecha de Clay Morrow, otro fundador y presidente de la filial en Charming.

Los "hijos" (SOA, SAMCRO) son el resultado de una serie de cambios sociales y movimientos producidos en los EEUU a lo largo de los años 60 y 70, coincidiendo con películas como Easy Rider, el rock sureño enraizado en la idea de "moto y carretera", con todo el aire de libertad y ley primitiva que eso conlleva. Todo esto es lo que giraba en torno a la cabeza de 9 moteros que decidieron plasmar sus sueños de rebeldía en una asociación que se fue extendiendo por toda la costa oeste de los EEUU, así como por Belfast. Pero no solo se quedaron en sueños ácratas, sino que su principal fundador, John Teller (padre de Jax) encontró una buena fuente de ingresos en el tráfico de armas y el soborno a la policía local y a la del condado, de modo que sus tratos con el IRA auténtico y con la mafia chinoamericana no fuesen perturbados por las fuerzas del orden. De este modo, el club se encarga de proteger el pueblo y dejarlo libre de delincuencia y drogas a cambio de no ser molestados en sus menesteres.

Tras ese telón se encuentra también un drama familiar de toques shakesperianos, ya que la madre de Jax, Gemma, está liada con Clay, tras la muerte de John Teller, lo que nos avoca a la lucha entre el padadrastro y el "hijo adoptivo" no solo en cuestiones de sangre, sino también de poder. Será el enfrentamiento directo entre una forma nueva, moderna, legalista, de ver el futuro del club (representada por Jax inspirado gracias a unas memorias de su padre sobre las cosas que hizo mal y cómo deberían cambiar) y la otra mirada de Clay, tradicional, anclada en el pasado y sin ninguna intención de legalizar las actividades del club.

Encontraremos numerosos personajes secundarios más o menos conocidos, todos bastante bien encuadrados en la historia, así como un buen reparto de bandas rivales que darán un ritmo frenético durante las dos primeras temporadas, con enfrentamientos constantes a tiros por carretera, o por luchas de poder (ya sean internas en la banda o por el control institucional de Charming).
En la tercera temporada el listón de euforia bajará un tanto, a pesar de que nos llevará por tierras irlandesas, lo que no deja de ser un punto exótico para la serie bastante curioso.

La serie se sustenta sobre varias ideas recurrentes en este tipo de historias pseudo-mafiosas, la familia, los conflictos derivados de la ilegalidad de sus actividades, las luchas de poder; pero creo que uno de los principales es el choque frontal que supone una forma de ver y hacer las cosas en un determinado momento histórico en los EEUU, coincidiendo con muchas formas de rebelarse ante la autoridad, y la mirada nueva de quien quiere tomar el relevo y hacer las cosas bien. Esto marcará las dos primeras temporadas de manera muy interesante, siempre con desequilibrios, unas veces a favor de Jax y otras a favor de Clay, desde el primero que se ve como sucesor natural del club hasta el 2º que ve como los nuevos aires son prácticamente inevitables. La excusa para contar esta historia comenzará cuando el heredero se comience a cuestionar sus actos y el camino que está tomando el club, acentuado por el nacimiento de su hijo, a pesar de que a lo largo de las tres temporadas sufrirá una evolución bastante dramática.

Este último punto se inspira en el Hamlet de Shakespeare, tal y como lo ha reconocido en entrevistas Ron Pearlman (Clay), asegurando que lo más probable es que continúe el mismo desarrollo.

En resumen, una muy original historia, con buenos actores y gran homenaje a las road movies de los 70.

jueves, 3 de marzo de 2011

Amores Perros





" Porque también somos lo que hemos perdido "



Cuando Alejandro González Iñárritu filmó Amores perros en el año 2000 pocos podían imaginarse la repercusión internacional que acabaría generando, así como que nos estábamos encontrando ante un director mexicano más que interesante. La película contaba con un elenco que por aquél entonces tampoco es que fuese muy llamativo, Gael García Bernal, Goya Toledo, Emilio Echevarría y un pequeño elenco muy bien encuadrado en la historia.

Nos situamos en Ciudad de México para diseccionar sus calles por medio de tres historias que se concentrarán en un punto temporal, un accidente de coche, desarrollando las 3 líneas temporales: pasado, presente y futuro. Por un lado, la historia de Octavio y Susana: una familia humilde mexicana integrada por dos hermanos, su madre y la novia de uno de ellos. Aquí conoceremos a Octavio, enamorado en secreto de Susana y deseando salir de ese mundo que le rodea para vivir una vida digna de lo que él cree que merece. No tardará en descubrir el negocio que puede sacar de su perro (el Cofi) enfrentándolo en peleas clandestinas tras descubrir el destrozo que le hace al perro del Jarocho (un pandillero del barrio que se forra a base de estas peleas). A su vez, su hermano Ramiro, el marido de Susana, trabaja a destajo en unos almacenes de día, engañando a Susana con toda cajera que se le ponga por delante a la tarde, y asaltando tiendas y bancos por la noche para conseguir dinero rápido.

Esta parte de la historia es la más barrio bajera de las tres, pero para nada la más dura, lo que servirá como un aperitivo para lo que veremos a continuación. Aquí veremos un poco algunos grupos de pandillas que operan por la ciudad, y también un estatus medio tirando a bajo, lo que es importante porque cada grupo representa un estado distinto: de ahí la disección urbana tan buena que supone esta cinta.

La siguiente historia trata sobre Daniel y Valeria: quizás ésta sea la más dura de todas ellas, porque parte de una situación relativamente cotidiana, normal, que desembocará en el mismo salvajismo urbano que vemos con el Cofiy con el Chivo, pero desde un sector de clase muy alto en un lujoso piso de la ciudad. Valeria será la que se lleve la peor parte del accidente, teniendo que ser hospitalizada y claveteada su pierna, mientras Daniel (recién separado tras engañar a su mujer con Valeri) intenta conseguir dinero para seguir con el mismo nivel de vida. Entre estas estamos cuando descubriremos que un suelo de parqué no es suficiente para alejar la suciedad y pobreza de las calles, dejándonos cara a cara con el aspecto más oscuro de Ciudad de México en nuestro propio salón. Quizás es la que más me impactó por su terrible devenir, no solo físico sino psicológico, tanto en Valeria como en Daniel: pocas veces he visto mejor retratado la ascensión y caída del amor de forma tan repentina, estrepitosa y violenta. Es realmente terrible.

La última de las tres historias es la de el Chivo y Maru: quizás es la más triste de todas, porque habla sobre los errores de la vida, del pasado, y la imposibilidad de volver atrás y cambiarlos. Por eso "también somos lo que hemos perdido" porque es algo que nunca nos abandonará: nos hace como somos hoy en día, lo que nunca nos podremos quitar, tanto para lo bueno como lo malo. Pues bien, estas frases son la definición de el Chivo. Un ex guerrillero, que soñaba con cambiar el mundo, sacrificando todo por sus ideales, para acabar siendo traicionado por una ideología y por sí mismo. Tras pasar años en la cárcel como reo político, saldrá reconvertido en un asesino a sueldo de policías corruptos, narcos y grandes empresarios, viviendo en un mundo de perros, los únicos en los que puede confiar y a quienes respeta. Es el personaje más peligroso y sanguinario de la película, el más atormentado y perturbado, pero también posiblemente el que más cambiará de todos ellos.

En las tres historias hay elementos comunes: la marginalidad en distintas modalidades, los perros son siempre catalizadores de los hechos que irán ocurriendo, y conforman un fresco de lo que es el pasado, el presente y el futuro, desde la adolescencia, la edad adulta y la vejez. Como podéis observar hay numerosos elementos repartidos en tríadas, el número 3 parece que es importante en su filmografía, aunque él nunca lo ha expresado así, es más, incluso ha explicado que Biutiful es su 4º película sobre un tema similar, lo que rompe esta teoría.

Me gustaría que tuviéseis en cuenta el número de directores que han intentado tratar cualquiera de los temas que pueblan éstas tres historias y cayeron en el intento, eso es precisamente lo que nos revela el potencial de Iñárritu.

Encontré buceando en Internet una cita del propio Iñárritu que le define, a él y su cine, a la perfección: "La Ciudad de México es un experimento antropológico y yo me siento parte de él. Soy uno de los veintiun millones que vivimos en la ciudad más grande y poblada del mundo. Ningún hombre en el pasado vivió (más bien sobrevivió) antes a una ciudad con semejantes niveles de contaminación, violencia y corrupción, y sin embargo ella es increíble y paradójicamente hermosa y fascinante, y eso es Amores Perros: el fruto de esa contradicción".