Listado de películas por orden alfabético

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domingo, 26 de junio de 2011

Carlos




" Soy un militante revolucionario "



Acabo de terminar de ver la miniserie "Carlos" que ha presentado Canal + con material inédito de la película homónima dirigida por Olivier Assayas con el actor venezolano Edgar Ramírez como papel protagonista (con un parecido bastante interesante, regla general para casi todos los personajes secundarios con sus respectivos en la realidad). También contamos con una presencia conocida en las televisiones españolas como es Juana Acosta, mientras que el resto del reparto es más bien semi-desconocido para el público en general.
Como os imaginaréis, la historia abordará de un modo biográfico, a estilo de bio-pic, la vida en activo del terrorista más conocido en el mundo y el más temido en los años 70 y 80, Ilich Ramírez Sánchez, o Carlos "el Chacal".
Es un personaje que no deja indiferente a nadie, con una perorata propagandística bastante pasada de moda, y un cinismo exasperante.

La historia comenzará cuando Carlos es un desconocido militante comunista al estilo latinoaméricano (por diferenciarlo de los eslavófilos, no por otra cosa) que pretende dar el salto de la lucha ideológica a la revolucionaria formando un comando que actúe a nivel mundial. Es un hombre culto, que habla varios idiomas (castellano, ruso, inglés, francés, alemán, árabe) y por encima de todo un superviviente que se adapta a cualquier circunstancia (es muy loable la interpretación de Ramírez engordando y adelgazando sensiblemente varios quilos). Es verdaderamente inteligente y sabe moverse como pez en el agua en esas redes de política subterránea entre servicios secretos, grupos terroristas (como las RAF, o la ETA) y extremistas islámicos.
Sus primeras andanzas las dará con el FPLP, realizando acciones encaminadas a la lucha contra el sionismo empezando por un atentado frustrado contra el presidente de las londinenses tiendas de Mark and Spencer. Posteriormente seguirá escalando peldaños en la organización hasta labrarse un nombre y reputación con el secuestro de los ministros de la OPEP, pero ahí es dónde acabará siendo traicionado por intereses secundarios y expulsado de la propia FPLP.

Tras sus incursiones en el mundo árabe, y su entrenamiento en Yemen, Carlos formará un grupo propio con la estrecha ayuda de células revolucionarias alemanas, como la RAF, para seguir montando atentados. Sus relaciones se estrecharán aún más con Gadafi, la URSS, Irán, hasta el momento en que será traicionado por todo aquél que le rodea.

La película me parece interesante desde un punto de vista de conocimiento general, para enterarnos de quién es este personaje, pero creo que incurre en algunos errores en lo que respecta a su imágen. Saben calcar perfectamente ese halo de fama que lo rodea, así como su vena más mujeriega, pero también le ponen como un auténtico revolucionario que sólo al final de toda su carrera se interesa más por el dinero que por las palabras. Ejemplos son las negociaciones con los ministros de la OPEP, o el atentado que le prepara a Gadafi. Su discurso ideológico, o el que hace el actor Edgar Ramírez, es totalmente congruente con el personaje o la historia, pero la película, el director, debería haber buscado algún artilugio o mecanismo con el que mostrarnos la realidad de este hombre, antes que revolucionario un mercenario.

En lo respecta al apartado más cinéfilo, la historia se divide en 3 partes de entre 110 y 120 minutos que se toma su tiempo para desarrollar a los personajes con todo lujo de detalles. A pesar de esto, quizás se eche de menos al famoso Abogado del terror Vergués, dado que tuvo un papel importante en la defensa de Magdalena Kopp, pero bien es verdad que retratan el famoso encuentro que tuvo con Carlos en el hotel.

Las dos primeras partes tienen un ritmo en general decente, cuentan la historia de un personaje muy magnético con un actor igualmente magnético que sale de todas con el uso de una verborrea bastante demagógica y con el uso de la pistola en la otra mano, pero insisto en que se echa de menos algo más de crítica. Es una sensación muy personal, ya que me consta por otros compañeros que vieron la cinta que no todo el mundo comparte esa opinión, hay espectadores que ven claramente a un hipócrita y un demagogo en la interpretación mostrada por Ramírez, yo lo veo francamente flojo, aunque es cierto que hay momentos (valorados en su conjunto) que sí desprenden esa idea.

Quizás también sea un metraje excesivo para contar una historia que tampoco daba para mucho más: es un terrorista y siempre tiene cierto atractivo para el público, pero la mayoría de sus acciones fueron frustradas por una u otra circunstancia salvo algunos atentados con bomba aislados y el tema de los ministros de la OPEP, y esto hace que la historia se encalle bastante en torno a la 2º y 3º partes. Tampoco interesa mucho algunas relaciones con determinados personajes, lo que quizás debería haberse vendido mejor, pero la interpretación de Ramírez es bastante correcta, dan ganas de verle en otro papel de ese tipo, histriónico.

Por último, señalar que el propio Carlos, el de verdad, se puso en contacto con Edgar Ramírez para mostrarle su descontento con la historia (según él manipulada) y con su interpretación. Es una lectura sin lugar a dudas positiva para la película, dado que Carlos es un mentiroso compulsivo su beneplácito con la cinta hubiese sido un tanto sospechoso.

viernes, 17 de junio de 2011

El jinete pálido (Pale Rider)




" ... y el infierno le seguía... "



Para retomar el western vamos a acercarnos a uno de sus iconos más importantes, especialmente en términos más bien contemporáneos, por una figura que empezó como actor fetiche del spagueti western y más tarde director, en este apartado como representante del mejor cine norteamericano de las últimas décadas. Posiblemente hay tres directores que no defraudan, en términos generales, en la cartelera actualmente: Martin Scorsese, Woody Allen y Clint Eastwood, el que nos ocupa en este momento.

En 1985 Clint Eastwood dirigió la película El jinete Pálido, un western cuasi-crepuscular en el que un grupo de colonos que intentan asentar su hogar en una zona minera se verán acosados por un magnate que pretende hacerse con los terrenos de la región, si no puede comprarlos hostiga y coacciona a sus propietarios hasta que consigue expulsarlos de sus tierras. En este ambiente hostil aparecerá un jinete montando un caballo con manchas blancas, un predicador, que se enfrentará al industrial corrupto y sus hombres, infundiendo valor y recuperando la fe de los desolados mineros.

El argumento no es nada original teniendo en cuenta la temática a la que nos tienen acostumbrados los westerns, en especial los crepusculares, con un importante hombre de negocios sin escrúpulos que pretende lucrarse aprovechándose de los más débiles, pasando por encima de todos los límites. Pero hay un hombre, de turbulento pasado, que alzará la voz (y su pistola) contra éstas injusticias. Es un argumento que encontraremos en películas como Los 7 magníficos, Los siete samuráis, también en libros del estilo Zane Grey o incluso en cómics más recientes como El teniente Blueberry o Comanche. Este tipo de historias son algo tan sustancial al género como lo son los indios, tramperos, la caballería, etc.

Hay otros elementos interesantes en la historia, muy recurrentes para el western, como es el jinete sin nombre que ya creó Sergio Leone con el propio Eastwood, con un pasado turbulento que en ningún caso se nos explica durante la historia. Es una técnica pulida y difícil de llevar a la pantalla, el hecho de contar una larga historia de años y violencia sin articular una sola palabra. Nos referimos, claro, a la relación entre el predicador y el "sheriff" que aplica su peculiar ley.

En el campamento minero encontraremos gente apocada de pocos recursos que necesitan un estímulo externo para recuperar las ganas de luchar contra la injusticia, estímulo que les proporcionará Eastwood, un poco al estilo del pueblo de Infierno de Cobardes. También aquí hay personajes muy tópicos como el minero que decide revelarse, su futura mujer o la niña que se enamora del predicador.

Esta película supuso una reactualización del género en unos momentos en que se creía agotado, permitiendo que posteriormente apareciesen Bailando con Lobos, Sin perdón, o las más recientes Cold Mountain y Cabalga con el diablo, así como los remake de El tren de las 3.10 o Valor de Ley. La verdad es que no se prodiga mucho el género en los últimos tiempos, y mucho menos con títulos originales, lo que es una lástima cuando encontramos historias perfectamente válidas, aún en su vertiente más bélica. Sin ir más lejos, Deadwood consiguió devolver la ilusión a los amantes del género con un par de buenos actores (desconocidos) y unos buenos guionistas. El género, por tanto, no está muerto ni mucho menos cuando se ponen a su disposición interés y recursos.

La película bebe directamente de varias influencias, siendo la primera de ellas el Spagueti de Leone con aquél pistolero con pasado misterioso de La muerte tenía un precio, pero también hay que recurrir a películas como Sólo ante el peligro (ese magnífico fotograma con los dos hombres enfrentados en la calle del pueblo) o Raíces profundas (de hecho se dice que la película es más bien un remake de ésta última).

En cualquier caso, fue unos de los pilares que asientan la leyenda de uno de los más importantes directores y actores norteamericanos de todos los tiempos.

viernes, 10 de junio de 2011

Red de mentiras (Body of lies)




" Las víctimas del mal responden con el mal "



El otro día tuve la oportunidad de ver la película Green Zone: distrito protegido, y la verdad es que me pareció curioso la cantidad de películas que están saliendo todavía con el islamismo radical de fondo, el conflicto de Irak y las ideas que nos transmiten a través de ellas. En esa ocasión comparaba la acción en el Bagdad post-armas de destrucción masiva con la historia de Red de Mentiras, y me parecía que ambas nos cuentan realidades distintas de un mismo contexto con una gran verosimilitud.

En el caso que nos ocupa, Riddley Scott (ese prestidigitador a lo JJ Abrams, pero con bastante más clase y decencia) nos contará una historia sobre terrorismo con Leonardo Di Caprio y Russell Crowe como protagonistas. Nos encontramos en un escenario post-11-S con todo lo que ello conlleva, operaciones de espionaje en Oriente Medio, el mundo ha cambiado por completo, ya no nos sentimos tan seguros en casa, nos han mostrado que las bombas en países de nombre impronunciable pueden llegar a nuestros hogares y el enemigo ya no proviene del Este europeo, sino en una forma que es imposible distinguirlo entre la multitud, como ya hiciera el Vietcong en Vietnam. Básicamente, ésta es la introducción que Ed Hoffman (Russell), un veterano agente de la CIA sin muchos escrúpulos y sobrado de pragmatismo, realizará nada más comenzar la cinta. Ese es el discurso que él defenderá para justificar sus actos.

En seguida descubriremos lo que está ocurriendo: una serie de atentados en cadena están llevando el terror a diversos rincones de Europa: Londres, París, Amsterdam, y parece que el líder de ésta nueva célula integrista pretende atentar próximamente contra los EEUU.

En este clima de terror, encontraremos también al agente de campo Roger Ferris (Di Caprio) que lleva a cabo operaciones de espionaje para destapar pisos franco y células durmientes salafistas. En una de sus operaciones obtendrá documentación de primera mano con la que podrían tener un indicio sobre el paradero de uno de los más buscados y peligrosos líderes terroristas, que además se está haciendo cargo de los atentados en Europa.

Al principio, sin más preámbulos o viendo el trailer de la película, uno piensa que es típica película "yankee" en la que atenderemos como los árabes, que son muy muy muy malos, y los buenos que hay morirán en breves instantes, pretenden poner en jaque al mundo occidental, pero no tenemos nada que temer pues nuestros amigos "yankees" están ahí para salvarnos el pellejo. Nada más lejos de la intención de la película. Algo de esto sí encontraremos, en cierto sentido es inevitable por el argumento de la historia, pero también descubriremos que no hay ningún "bueno" al uso, a consecuencia del mundo que ha quedado configurado tras el 11-S, que ha impuesto unas reglas del juego totalmente distintas.

Sin duda, uno de los puntos fuertes de la película son esas relaciones que han cambiado totalmente, el nuevo tipo de guerra y las nuevas armas con las que cuentan ambos bandos, perfectamente escenificado por la relación entre Hoffman, Ferris y el líder de la inteligencia jordana. En este sentido, tampoco nos dejarán para nada indiferentes las relaciones "diplomáticas" entre ambos servicios de inteligencia, aunque algo así encontraremos también en Green Zone.
Uno de los dos bandos tiene los más importantes avances en materia militar, satélites que pueden fotografiar la matrícula de un coche en NY a miles de kilómetros de distancia. Por el otro lado tenemos a unos hombres que viven prácticamente en la Edad Media, poniendo en jaque a los primeros.

Ése, y no otro, es el argumento y el debate de la película. adaptación de una novela que ha dejado como legado uno de los pocos defectos de la historia: el romance. Es una historia de amor bastante insustancial para el argumento de la historia, que corta bastante la tensión y el ritmo de ese grupo de espías inteligentísimos, y con el único motivo de tener la excusa para forzar el final de la película.

Volviendo al panorama que vivimos actualmente, parece que hay unas características que explican ese nuevo sistema de relaciones a nivel internacional:

- Por un lado, identificar todo conflicto con el islamismo radical: de modo que no podemos escarbar entre las singularidades que se esconden tras los hechos.

- Parece que ese Islam radical justifica una política del "todo vale": una política de tierra quemada que no deja prisioneros.

- Se desarrolla la teoría casi empírica de que la única solución para combatir éste cáncer es la lucha, la violencia, el uso de la fuerza, sin permitir siquiera pararse a plantearnos otros medios de actuación sobre la base del problema: la pobreza, por ejemplo.

- Como resultado de esto, se reproducen relaciones y colaboraciones con Gobiernos poco respetuosos con los DDHH.

- Política subterránea: relaciones clientelares y más bien turbias entre gobiernos de pequeños Estados caciquiles y primeras potencias mundiales, bajo la bandera de la lucha al terrorismo (aunque en el fondo ésto sea una cortina de humo que tape otros intereses no siempre revelados).

Pienso que éstas claves han dejado un panorama bastante desolador en términos objetivos a lo largo del globo, un mapa con problemas de tipo nacional y político bastante graves que posiblemente tarden decenios en solucionarse.
Se ha visto que esa estrategia no ha conseguido NADA en absoluto, ni eliminar el peligro del fundamentalismo (porque éstas organizaciones son como una Hidra con 7 cabezas que se repiten una y otra vez) ni asegurar una cierta tranquilidad en nuestros hogares (pues una y otra vez han demostrado que si quieren pueden atentar), por lo que quizás haya llegado el momento de replantearnos algunas cosas (como hará el protagonista) y adoptar nuevas estrategias.

miércoles, 1 de junio de 2011

Teniente Corrupto (Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans)





" Todo lo que tomo está recetado por el médico....menos la heroína "



Estuve tiempo esperando para ver el Teniente Corrupto de Werner Herzog para darme tiempo a ver antes su original de Abel Ferrara, sin embargo, finalmente decidí no verme influenciado por la historia original a la hora de valorar su reciente versión. La cinta está protagonizada por Nicolas Cage y Eva Mendes, en sendas muy buenas interpretaciones sobre el teniente de la policía de Nueva Orleans Terence McDonagh y su novia prostituta. También veremos a algún secundario interesante como Val Kilmer haciendo de un detective de homicidios un tanto peculiar.

Comenzamos durante el huracán Katrina y su paso por Nueva Orleans, con dos policías (Cage y Kilmer) que intentan recoger los últimos efectos personales de la comisaría asolada por el agua, cuando descubren que uno de los presos ha quedado atrapado en las celdas. Cage será el encargado de rescatarlo, motivo por el cual se dañará la espalda y deberá tomar numerosos calmantes por tiempo indefinido para calmar el dolor.
Años después, cuando ha sido galardonado con el cargo de Teniente por su actuación durante los incidentes del Katrina, descubriremos que es adicto a más que calmantes, y que hará todo lo posible por satisfacer su vicio: ya sea acosando a jóvenes parejas que salen de las discotecas, abusando de sus novias, estafando a los clientes de su chica o robando pruebas del almacén de la policía.

En este contexto se producirá un quíntuple homicidio entre una familia de senegaleses ilegales que traficaban sin pasar tributo al capo local, que trastocará el delirio de Cage, haciendo suya la obsesión de encerrar al narco. Además de todo esto, le surgirán numerosos problemas por sus deudas de juego, mafiosos que intentan aprovecharse de su novia o por su peculiar familia. Todo un conjunto de circunstancias y personajes peligrosos que armarán un alboroto de dimensiones desproporcionadas, pero resuelto de un modo muy sencillo.

Lo primero de todo quizás sea decir que no está clara la necesidad que había de llevar a cabo un remake de una película de culto en el género negro. La ambientación de la historia post-katrina no está nada mal, y trasladarla a Nueva Orleans le da un punto exótico con los criollos y las mafias de origen cajún. No serán ajenos al paisaje los pantanos, cocodrilos y esos excéntricos personajes sureños a los que el cine de Hollywood nos tiene acostumbrados.

La interpretación de Cage me parece soberbia, aunque sus detractores opinen que peca de histrionismo, creo que el tipo está a 100 durante toda la película. Es una evolución de drogas y horas sin dormir al estilo de Al Límite con un personaje que va sufriendo niveles de estrés fuera de lo común. Llega un momento que se ve acosado por todos los frentes y debe moverse como un superviviente nato, y esto lo encarna a la perfección Nicolas Cage. Insisto en que quizás caiga un poco en el histrionismo barato, pero no le va nada mal al papel.

Por otro lado, la mano de Herzog se hará sentir en la filmación a través de algunas escenas surrealistas, como los enormes lagartos que aparecen en plena operación de vigilancia ante la locura narcótica de Cage, o cómo aparece el alma de un tipo que acaban de asesinar para bailar breakdance ante las narices de los espectadores. Rozando lo grotesco, no queda del todo fuera de lugar, dado el carácter de la historia.

En resumidas cuentas, no es una obra maestra, pero sí se ve la mano de un gran director.

sábado, 28 de mayo de 2011

Tambores lejanos (Distant Drums)





" Nadie puede sobrevivir en ese pantano "



Me complace regresar al Western, género muy abandonado en el blog, con este pequeño especial "Guerras indias", empezando por Tambores Lejanos, película dirigida por el genial Raoul Walsh y protagonizada por Gary Cooper (en el cartel parece el hermano gemelo de James Stewart) y la bellísima y rubísima Mari Aldon.

La historia se narra en off por la voz de Richard Webb, que interpreta al oficial de marina Richard Tuts, destinado en Florida para formar parte de una operación ideada por el capitán Quincy Wiatt contra los indios Semínolas de la península de Florida, momento en que se encuentran especialmente revolucionados gracias a los rifles que consiguen de contrabando por medio de unos renegados mexicanos. Nos encontramos en el año 1840, una fuerza de 40 hombres deberán internarse en los pantanos de Florida y sortear indios, mosquitos, caimanes y aguas pantanosas para asaltar el fuerte de los renegados, antigua construcción española bajo aquella ocupación, y dinamitar cañones y rifles que allí se almacenen.

En verdad, más que un western podría ser una cinta bélica, al igual que ocurre con Los indestructibles, Mayor Dundee o Misión de Audaces, porque la cámara, las escenas y los decorados son más propios de una película ambientada en las selvas vietnamitas o japonesas. Sin más, recuerdo ahora mismo una escena en que nuestros protagonistas se esconden entre la maleza dejando pasar una patrulla de indios, mientras me imaginaba a unos intrépidos marines americanos eludiendo una patrulla japonesa. Estos pequeños detalles están presentes en toda la película. Hay un gran acierto en dotar de un toque especial a los indios Semínolas, no son como los típicos indios de plumas que vemos en las cintas ambientadas en las Black Hills o en Nuevo Mexico, etc, sino que tienen particularidades en sus ropajes y joyas, mucho más exóticos vaya. Aunque este acierto se pierde estrepitosamente a la hora de ver como forman militarmente frente a los yankees en los combates, sinceramente no me imagino ese tipo de estrategia militar en un pueblo nativo. Más bien utilizaban escaramuzas, trampas, emboscadas, pero nunca atacaban frontalmente y en línea recta o bajo trincheras, todo lo contrario, a no ser que fuesen una fuerza superior y a caballo.

Pero es cierto que estamos ante un film de Walsh, lo que es sinónimo de espectáculo, de aventuras y de calidad, aunque la calidad que puede derivar de los western en los años 40, 50 y 60, más preocupados por el mensaje propagandístico y patriotero que en cuidar la ambientación histórica de sus historias. En cualquier caso son el origen del género, y no conviene menospreciarlos por sus defectos.

La verdad es que recuerdo en estos momentos aquél comentario de Tony Soprano preguntándose dónde se encuentran aquellos héroes americanos como John Wayne o Gary Cooper, que hacían lo que tenían que hacer sin pestañear ni lloriqueos, y es cierto que estamos en esa época. La época de los Bogart, Stewart (aunque este es de otro ala) Heston, etc. Son actores que interpretan a un personaje recurrente, para nada un héroe, más bien antihéroe que realiza heroicidades por nada, por no temer a la muerte y no tener nada que perder. Personajes solitarios que aparecen a lo lejos con ese aura épica a sus espaldas, al estilo de Solo ante el peligro.

El argumento es bastante original, así como la complicación de la trama, y el rodaje en los pantanos muy entretenido: esto es de valorar en unas películas muy tópicas y recurrentes, en las que siempre se veían las mismas escenas y luchas entre indios y cowboys. Como curiosidad, os diré que en éste título es donde se utilizó por primera vez uno de los recursos técnicos más utilizados a lo largo de la historia, desde La carga de los jinetes indios, Tierra de Faraones, Star Wars, Reservoir dogs o Malditos Bastardos: el grito de Wilhelm, ese famoso alarido de los soldados secundarios al morir, que nos ha acompañado a lo largo de toda nuestra cinéfila existencia. Ocurre en el momento en que uno de los soldados más rezagados es atacado por un caimán (que no cocodrilo, ya que estos últimos tienen el morro distinto).

En resumen, una buena película de indios de las de antes con un punto bastante más original que otras del mismo tipo.

martes, 24 de mayo de 2011

El hombre que nunca estuvo allí (The man who wasn´t there)




" Era un fantasma. No veía a nadie, nadie me veía a mi. Era el peluquero "



Dejamos atrás temas más insustanciales para volver a los menesteres propios de este blogger, que no son otros que el cine, si es posible buen cine. En esta ocasión tendremos oportunidad de acercarnos a los hermanos Joel e Ethan Coen, que tan de actualidad están tras su reciente remake Valor de Ley. Pero no hay que olvidar que, a parte de sus oscarizadas y famosísimas películas como Fargo, Sangre fácil o No es país para viejos, también son los culpables de otras pequeñas obras maestras, de segunda fila en lo que a su publicidad se refiere, como El gran salto, Ladykillers, Arizona Baby o Quemar después de leer. Sin duda El hombre que nunca estuvo allí responde a esa segunda hornada de películas.
Bien es verdad que esas películas también responden a un patrón común, aunque en un principio sean totalmente distintas entre sí: todas ellas fueron apuestas de estos genios que no salieron como ellos debían esperar. Todas sus películas son arriesgadas apuestas, tanto por sus historias como personajes, lo que les convierte en unos guionistas y directores realmente valientes, pero no siempre apuestan a caballo ganador. A pesar de todo, merecen dedicarles unos minutos.

En este caso, nos encontraremos con Billy Bob Thornton y Frances McDormand como protagonistas, interpretando a un típico matrimonio de los Estados Unidos. El reparto lo completarán James Gandolfini, John Polito y Scarlett Johansson, varios de ellos son habituales de las historias de los Coen, como sabréis. Nos situamos en el verano de 1949 en un pueblo del norte de California para conocer a Ed Crane, un introvertido barbero que pasa los días entre su Barbería y las continuas infidelidades de su mujer. Un buen día se le plantea la oportunidad de introducirse en un extravagante negocio, para lo cual decidirá montar un chantaje con el que sacar el dinero que necesita. Posteriormente se desarrolla el giro de guión de la película que desemboca en un asesinato, desatándose consecuencias imprevisibles para sus personajes.

La película es un clarísimo homenaje a aquéllas cintas de cine negro clásico de los años 40 y 50, más orientada hacia las historias de Patricia Highsmith, Ed McBain o James M. Cain, que a las novelas de Raymond Chandler o Dashielle Hammet donde los protagonistas son personajes normales y corrientes que se ven envueltos en situaciones surrealistas dentro de su cotidianiedad, avocados al crimen y a una bola de nieve que cada vez se va haciendo más grande y difícil de parar. Esto es fácilmente perceptible en los primeros 10 minutos de cinta gracias a esa filmación en blanco y negro (que personalmente me encanta), la voz en off del protagonista constantemente relatando sus pensamientos y la sucesión de acontecimientos, así como la caracterización de un Billy Bob Thornton que emula al genial Bogart. Posiblemente toda la película sea éste personaje hierático que ve cómo todo aquél que se encuentra a su alrededor le traiciona, a excepción de una dulce niña (Johansson).

Este tipo de historia no es ajena a los Coen por dos motivos: el primero y esencial es su forma particular de describir los EEUU, y el segundo motivo sería su amor por el cine negro (como ya demostraron con la adaptación de la novela de Hammet
La llave de cristal, bajo el nombre de Muerte entre las flores). En el primer caso nos encontramos con una norteamérica de post-guerra que todavía vive del boom económico y del urbanismo salvaje. Pero no serían los Coen si no presentaran estas imágenes de manera deformada y surrealista, al más puro estilo esperpento Valleninclaniano, con esos extraterrestres que acechan entre las sombras, los prejuicios homosexuales, la sexualidad latente tras una inocente mirada quinceañera o esas revistas pulp de a 25 centavos la palabra. También es característica interesante la forma que tienen de representar la justicia, así como los dos abogados en polos opuestos: uno de ellos entiende que el juicio es un espectáculo al que hay que exprimir para lograr el éxito (no necesariamente equivalente a la justicia) y el otro que supone una condena más que segura por seguir "el libro al pie de la letra".

Lo mejor de la película es, sin duda, toda la parte técnica y visual que alcanza cotas muy cercanas a la perfección: desde la fotografía en blanco y negro hasta los recursos comle fundido a negro o los ángulos de cámara que recuerdan a la Nouvelle Vague de Goddard en
Al final de la escapada. Pero, como un buen bloguero decía por ahí, el cine no es sólo técnica, incluso en su mayor parte es sentimiento. Y me temo que ahí es donde falla estrepitosamente: el ritmo es absolutamente lento y la historia un tanto insustancial, a pesar de que recuperemos interés en los dos giros de guión que tiene. Sin duda es un capricho de los directores para sí mismos. A pesar de que tiene numerosas virtudes, la verdad es que todas quedan eclipsadas por un ritmo que se antoja soporífero por momentos.

La recomendaría a los amantes de los hermanos Coen y a los que disfruten con los homenajes contemporáneos al cine negro clásico.




Adiós maestro, la ribera del Manzanares siempre será tu casa





" ¿Quién dijo que me fui?...Si siempre estoy volviendo "



Pues llegó el momento que todos sabíamos cercano desde hace un par de años, y que no quisimos afrontar, pero, como se hace con los momentos tristes, hay que mirar al toro a los ojos y cogerlo por los cuernos.

Los que seguís el blogger de forma habitual os podréis imaginar que hoy es un día triste para mí y para toda la parroquia colchonera, pues nuestro estandarte, el mejor jugador que ha pasado por este equipo desde hace muchos años, ha decidido dejarnos tras 5 temporadas.

Su marcha es irreparable, como inevitable también, ya que no se pudo, o no se quiso, construir un equipo a su altura, imagen y semejanza, de primer nivel. Y este chaval está para jugar con los mejores, y el Atlético de Madrid no es ni de lejos, de los mejores.

En este instante siento una profunda tristeza, pues siento a este jugador mucho más cercano a mi que ningún otro por motivos personales que no viene a cuento relatar: tan solo decir que no es su culpa, que le estaremos eternamente agradecidos (a él sí) y que forma parte de nuestra Historia para siempre, y eso nadie nos lo podrá arrebatar.

Un saludo Kun, y que te vaya bonito!