
" Soy un militante revolucionario "
Acabo de terminar de ver la miniserie "Carlos" que ha presentado Canal + con material inédito de la película homónima dirigida por Olivier Assayas con el actor venezolano Edgar Ramírez como papel protagonista (con un parecido bastante interesante, regla general para casi todos los personajes secundarios con sus respectivos en la realidad). También contamos con una presencia conocida en las televisiones españolas como es Juana Acosta, mientras que el resto del reparto es más bien semi-desconocido para el público en general.
Como os imaginaréis, la historia abordará de un modo biográfico, a estilo de bio-pic, la vida en activo del terrorista más conocido en el mundo y el más temido en los años 70 y 80, Ilich Ramírez Sánchez, o Carlos "el Chacal".
Es un personaje que no deja indiferente a nadie, con una perorata propagandística bastante pasada de moda, y un cinismo exasperante.
La historia comenzará cuando Carlos es un desconocido militante comunista al estilo latinoaméricano (por diferenciarlo de los eslavófilos, no por otra cosa) que pretende dar el salto de la lucha ideológica a la revolucionaria formando un comando que actúe a nivel mundial. Es un hombre culto, que habla varios idiomas (castellano, ruso, inglés, francés, alemán, árabe) y por encima de todo un superviviente que se adapta a cualquier circunstancia (es muy loable la interpretación de Ramírez engordando y adelgazando sensiblemente varios quilos). Es verdaderamente inteligente y sabe moverse como pez en el agua en esas redes de política subterránea entre servicios secretos, grupos terroristas (como las RAF, o la ETA) y extremistas islámicos.
Sus primeras andanzas las dará con el FPLP, realizando acciones encaminadas a la lucha contra el sionismo empezando por un atentado frustrado contra el presidente de las londinenses tiendas de Mark and Spencer. Posteriormente seguirá escalando peldaños en la organización hasta labrarse un nombre y reputación con el secuestro de los ministros de la OPEP, pero ahí es dónde acabará siendo traicionado por intereses secundarios y expulsado de la propia FPLP.
Tras sus incursiones en el mundo árabe, y su entrenamiento en Yemen, Carlos formará un grupo propio con la estrecha ayuda de células revolucionarias alemanas, como la RAF, para seguir montando atentados. Sus relaciones se estrecharán aún más con Gadafi, la URSS, Irán, hasta el momento en que será traicionado por todo aquél que le rodea.
La película me parece interesante desde un punto de vista de conocimiento general, para enterarnos de quién es este personaje, pero creo que incurre en algunos errores en lo que respecta a su imágen. Saben calcar perfectamente ese halo de fama que lo rodea, así como su vena más mujeriega, pero también le ponen como un auténtico revolucionario que sólo al final de toda su carrera se interesa más por el dinero que por las palabras. Ejemplos son las negociaciones con los ministros de la OPEP, o el atentado que le prepara a Gadafi. Su discurso ideológico, o el que hace el actor Edgar Ramírez, es totalmente congruente con el personaje o la historia, pero la película, el director, debería haber buscado algún artilugio o mecanismo con el que mostrarnos la realidad de este hombre, antes que revolucionario un mercenario.
En lo respecta al apartado más cinéfilo, la historia se divide en 3 partes de entre 110 y 120 minutos que se toma su tiempo para desarrollar a los personajes con todo lujo de detalles. A pesar de esto, quizás se eche de menos al famoso Abogado del terror Vergués, dado que tuvo un papel importante en la defensa de Magdalena Kopp, pero bien es verdad que retratan el famoso encuentro que tuvo con Carlos en el hotel.
Las dos primeras partes tienen un ritmo en general decente, cuentan la historia de un personaje muy magnético con un actor igualmente magnético que sale de todas con el uso de una verborrea bastante demagógica y con el uso de la pistola en la otra mano, pero insisto en que se echa de menos algo más de crítica. Es una sensación muy personal, ya que me consta por otros compañeros que vieron la cinta que no todo el mundo comparte esa opinión, hay espectadores que ven claramente a un hipócrita y un demagogo en la interpretación mostrada por Ramírez, yo lo veo francamente flojo, aunque es cierto que hay momentos (valorados en su conjunto) que sí desprenden esa idea.
Quizás también sea un metraje excesivo para contar una historia que tampoco daba para mucho más: es un terrorista y siempre tiene cierto atractivo para el público, pero la mayoría de sus acciones fueron frustradas por una u otra circunstancia salvo algunos atentados con bomba aislados y el tema de los ministros de la OPEP, y esto hace que la historia se encalle bastante en torno a la 2º y 3º partes. Tampoco interesa mucho algunas relaciones con determinados personajes, lo que quizás debería haberse vendido mejor, pero la interpretación de Ramírez es bastante correcta, dan ganas de verle en otro papel de ese tipo, histriónico.
Por último, señalar que el propio Carlos, el de verdad, se puso en contacto con Edgar Ramírez para mostrarle su descontento con la historia (según él manipulada) y con su interpretación. Es una lectura sin lugar a dudas positiva para la película, dado que Carlos es un mentiroso compulsivo su beneplácito con la cinta hubiese sido un tanto sospechoso.






