
" Si se mueven....¡mátelos! "
Ya tenía ganas de retomar el western, aunque es cierto que éste caso no es un exponente del género clásico, sino más bien de otros caminos que fue recorriendo a lo largo de los años en la pantalla grande.
Y también tenía ganas de hablar de una de mis películas preferidas de todos los géneros, así como de uno de los directores más polémicos en la Historia del cine. Esto es, como no podía ser de otra forma, el Grupo Salvaje de Sam Peckinpah. En verdad, no puede decirse que sea un western crepuscular, pero está muy cerca de ello, en aquél año 1969 en que se realizó: pero es que habrá claras influencias sobre las producciones crepusculares posteriores, así como también del Spaguetti western de Leone.
Si el género lo inventó Ford, lo renovó Sergio Leone y lo apostilló Eastwood, podríamos enmarcar a Sam Peckinpah a medio camino entre Leone y Clint, porque él también es un renovador, pero desde perspectivas mucho más oscuras y perturbadoras que las de Sergio, casi como un Haneke del Far West.
El reparto es muy reseñable, desde un genial William Holden hasta el magnífico Robert Ryan, pasando por un entrañable Ernest Borgnine, todos ellos nombres y caras propios del género, nada ajenos al espectador, con actuaciones más que solventes. Sin duda son profesionales de su gremio. Decía Boyero que había muy pocos actores, 2 o 3 en la actualidad, que merecían el precio de una entrada: para él no eran otros que Gene Hackman, Nick Nolte y Jeff Bridges. Pues bien, lo mismo podría decirse de los 3 anteriores aplicados a sus tiempos.
El argumento gira en torno a una banda de atracadores que se verá perseguida por momentos entre uno de los más sagaces e incansables grupos de cazarrecompensas y el ejército mejicano. Viajaremos con ellos desde pequeños pueblos del sur de los EEUU hasta pasar la frontera para enfrentarse a caciques mexicanos y sus "pequeños" ejércitos privados. Todo ello aderezado con una violencia made in Peckinpah e imágenes de lo más siniestras, mostrando el lado más oscuro del ser humano.
Las películas de Peckinpah tienen una ventaja sobre las de cualquier otro realizador del género, y es su capacidad de realizar producciones muy actuales, lo que reside en dos bases: la primera, sus historias, nada ajenas al espectador de cualquier época, la segunda, el modo que tiene de rodar la violencia. Se aleja completamente de la mojigatería propia de los títulos más clásicos del género y presenta historias con argumentos mucho más atractivos y cercanos a cualquier tipo de espectador, independientemente de su nacionalidad. Toca temas universales como el amor, el sexo, la avaricia, la venganza o el amor por le dinero. Es un hecho fundamental a la hora de valorarlo porque lo diferencia de todo lo que vino anteriormente, con contadas excepciones como el caso del propio Leone. Hay que entender que
La diligencia de Ford se encuentra mucho más alejada de un espectador de hoy en día que
Pat Garret y Billy the kid o La balada de Cable Hogue, siendo éstas últimas historias mucho más actuales, que pueden llegar a conquistar un espectro mucho más amplio del público.
Pero esas 2 circunstancias no le llevan por caminos distintos de los marcados por los maestros, no supone que deba olvidar los cánones del género, es decir, no olvida a los puristas, que también ven reflejado el más puro
espíritu de la frontera en sus películas. Eso le convierte en un realizador muy interesante, porque renueva el género desde dentro, sin alejarse de patrones consustanciales al Western.
Hablábamos del modo en que tiene de retratar la violencia, y no es cuestión secundaria en sus producciones, ya que logra presentar a sus personajes en ambientes extremadamente violentos que les obliga a recurrir a sus instintos más primarios. Pero es una violencia que puede retratarse de muy diversas, y perversas que es lo importante, formas. La violencia más característica de este director es la más visual también, ya que en los años 70 y últimos coletazos de los 60 se acaba por romper con la censura imperante en las décadas de los 40 y 50, de modo que ahora sí vemos cómo mueren los personajes en la pantalla, no sólo lo intuimos, pero además también los vemos sangrar, algo impensable en películas como
El enemigo público,
Unión Pacífico,
Tambores lejanos, etc. Incluso ya era bastante para producciones como Bonny and Clyde, pionera de este tipo de tratamiento novedoso sobre la violencia (si os interesa el tema del abandono de la censura, en el cine negro especialmente, podéis encontrar información en la crítica de
El enemigo público).
Una violencia también intrínseca, con connotaciones morales clarísimas, es lo que hace diferente a este director, y lo que le ha llevado a sentar escuela en un aspecto muy determinado de se tratamiento de la violencia. Hay dos muy buenos ejemplos al respecto, los 2 al comienzo de la película: la Guionista reflexiva ya nos adelanta en su análisis el primero, el cerco que unos jóvenes niños realizan con fuego sobre un escorpión para ver cómo se clava a sí mismo su aguijón. Es una escena de lo más perversa, que ya nos quiere introducir sin ningún preámbulo en un mundo y sociedad completamente deshumanizada, salvaje y violenta, muy al estilo de
Deliverance o
Perros de paja, pero con otras claves.
Por eso se encuentra muy cerca de directores como Haneke y su
La cinta blanca (o más bien al revés), pero también de gente como Richard Brooks con su western crepuscular
Los profesionales, e influencia indiscutible para el gran Clint Eastwood. Porque, a pesar de que su cine es duro, violento y explícito en muchos sentidos, Peckinpah nos ofrece muchísimo más detrás de sus personajes.
Por citar algunas notas más biográficas sobre el director, decir que hay un gran consenso en torno a la existencia de una figura atormentada, violenta, alcohólica, muy irascible, lo que hacía muy difícil trabajar con él. Pero tampoco son pocos los testimonios que muestran su lado más humano, o sentimental si se prefiere, bajo esa máscara de "viejo loco". Un director polémico, en resumen, pero también un auténtico genio en el rodaje, que supuso una de las más importantes influencias para gente que vendría después como Clint Eastwood o Quentin Tarantino, por citar a un par.
Como siempre que tengo ocasión, no olvidéis pasar por
el análisis que la guionista reflexiva hace sobre este genio.