
" A veces es necesario devolver los golpes, aunque te lo hayan prohibido "
Creo que esa frase del padre del protagonista en esta historia, y las primeras imágenes del film con el partido de waterpolo entre los húngaros y los soviéticos, definen perfectamente lo que nos vamos a encontrar en los siguientes minutos. La película es del año 2006, dirigida por Krisztina Goda y protagonizada por Iván Fenyö, una producción de origen húngaro.
La historia nos sitúa en octubre del año 1956, cuando el equipo húngaro de waterpolo se está preparando para los juegos olímpico de Melbourne y en las calles comienza a vivirse la exaltación por parte del pueblo húngaro contra los soviéticos, que ocupan el país desde que terminó la II GM, así como otras zonas centroeuropeas en lo que se constituirá como el Pacto de Varsovia. En este marco, conocermos al líder del equipo y a una joven revolucionaria que se enamorarán de modo que el primero decidirá ingresar en las filas de los rebeldes para luchar contra los soldados soviéticos y abandonar su deporte. Finalmente asistiremos a otra batalla, poco menos cruenta, en la semifinal de los juegos olímpicos entre Hungría y la URSS.
Es una película que podría calificarse de propagandística, si la consideramos desde el punto de vista de la nación húngara, y su levantamiento contra los rusos. Aunque también tiene claras notas de cine bélico, pues veremos constantes enfrentamientos en las calles, barricadas, lucha de guerrillas, etc.
Históricamente, nos encontramos en el año 1956, cuando las calles de Hungría se hacen eco de las luchas que se producen en Varsovia contra el invasor soviético, que ya decidió en las Conferencias de Yalta y Potsdam anexionarse territorios periféricos para salvaguardar sus propias fronteras, lo que derivará en la Guerra Fría. Posteriormente asistiremos a pequeños núcleos de conflictos dentro de la propia URSS, entre países que reclaman su identidad y unas elecciones libres para poder autogobernarse, situación ante la que los rusos responderán con gran vehemencia y fuerza. Países como Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Yugoslavia, protagonizarán estos sangrientos combates que enfrentarán a la población civil (en algunos casos ayudada por sectores del ejército y policía, como es el caso que nos ocupa) contra el Ejército Rojo en una brutal guerra de guerrillas.
Respecto de los hechos históricos la película nos muestra muy fielmente, y con gran maestría visual, todo lo relatado anteriormente respecto de lo que supone la enorme opresión sufrida por los soviéticos, y la brutalidad de los combates, pero los hechos políticos y a nivel internacional pasan totalmente desapercibidos salvo pequeñas reseñas, lo que no debe verse como un defecto porque es una forma de ambientar la historia en ese ambiente de información controlada por Moscú.
La película es, evidentemente, una crítica dura contra el Gobierno estalinista, respecto de sus estrategias de depuración también (como vimos en Quemado por el Sol), pero la óptica es, sobre todo, más cercana a lo que ocurría en los satélites con la población civil, y en el momento en que estos deciden sublevarse y elaborar una serie de reivindicaciones que serán contestadas por medio de las balas.
En toda esta historia militar, tenemos al equipo nacional de waterpolo que ve cómo debe sufrir toda humillación e injusticias dentro y fuera de la piscina contra los soviéticos. Desde los momentos iniciales en los que vemos a un árbitro comprado que no ve reglas ni golpes, hasta esos dos cuervos negros de la policía secreta que acompañan siempre al equipo. Esto es porque estos señores debían presentarse como auténticos ídolos socialistas frente al resto del mundo, cuando de puertas para adentro del Telón de Acero no eran más que prisioneros. Veremos el dilema que se les plantea al final de la película entre disputar el torneo o desertar a los EEUU, cuando son conscientes de la nueva invasión rusa sobre Budapest.
La verdad es que es una gran película, en el sentido más estricto de la palabra, con gran épica y grandilocuencia respecto de la historia, las interpretaciones y los escenarios que encontramos. Al que no le gusten las películas sobre levantamientos, revolución, ideales, etc no le gustará este título, mientras que para aquellos idealistas de la libertad y justicia será su película. La dirección es bastante aceptable, los actores realmente buenos, para mi absolutos desconocidos, y el ritmo de la película no decae en ningún momento: es genial como se nos trasladan en la pantalla los conflictos de las calles al partido de waterpolo en la final, casi oímos los disparos.
En resumen, una muy buena forma de recordar uno de los conflictos más olvidados de la historia europea moderna.





